La viña en la meseta ha sido históricamente refugio y sustento, pero en la lírica tradicional representa con frecuencia el sedimento de las penas acumuladas. El vino amargo no es únicamente un producto de la tierra pedregosa. Se convierte en el símbolo palpable de los pactos rotos y las esperanzas marchitas.
Raíces entre el granito y la ceniza
En las laderas escarpadas del sudoeste madrileño, las cepas viejas hunden sus raíces en un suelo mineral duro. De ese terreno austero brota un mosto denso que los versos locales han vinculado desde antiguo con el sufrimiento no expresado y la dureza del clima.
El ritual de la copa solitaria
Beber el fruto de estas tierras implica aceptar la memoria de un territorio marcado por el trabajo ingrato y las pasiones oscuras. La literatura regional rescata esa faceta trágica para oponerla a la visión idílica del campo castellano.
Preservar la verdad sin artificios
Adentrarse en estas composiciones supone contemplar la realidad despojada de ornamento. La poesía de Cenicientos enseña a mirar la sombra sin intentar disfrazarla con falsas consolaciones.
